Los Cuatro Elementos que constituyen la Cultura Hip-Hop, surgida a finales de los setenta en los barrios marginales de Nueva York, fueron llegando y desarrollándose en México de forma separada, es por eso que la historia del rap mexicano, la de los MCs y DJs, si bien tiene vínculos con la del graffiti o el breakdance, ha sido esencialmente independiente a la de sus disciplinas hermanas.
La primera vez que la gente en
nuestro país oyó rap fue a fines de 1979 gracias a la canción "Rapper's
Delight", tema del trío vocal Sugar Hill Gang producido ni más ni menos
que por Bernard Edwards y Nile Rodgers. Esta pieza, aquí bautizada como
"El Cotorreo", fue tomado por la mayoría, y muy en especial por el
público rockero, como una derivación de la entonces ya agónica música disco,
naciendo así un estigma, un prejuicio que imperó durante muchos años y que de
hecho aun persiste en algunos círculos. Mientras películas como Wild Style
(1982), Beat Street (1984), filmes clásicos dentro de la historia del hip-hop,
y, sobretodo, los éxitos taquilleros Flashdance (1983) y Breakin' (1984),
difundían el breakdance, y en menor medida el tornamesismo, el graffiti y el
rapeo, a comienzos y mediados de los ochenta llegaron a sonar en la radio local
algunas canciones de rap como "Funk You Up" de The Secuence,
"The Message" de Grand Master Flash & The Furious Five y
"Let's Break" de Master Genius, entre otras. En 1985, cuando el
sorpresivo pero fugaz éxito masivo del breakdance en territorio azteca comenzaba
a pasar, aparecen en la Ciudad de México los que pueden considerarse los
primeros grupos de rap nacional: Sindicato del Terror (o S.D.T.) y 4to. del
Tren, solitarios difusores de este género durante varios años que lograran
incluso algunas esporádicas apariciones en la TV comercial, al tiempo que unas
cuantas canciones de rap, como "Walk This Way" de Run-DMC (1986),
"Figth For Your Right (To Party)" de Beastie Boys (1986), "Funky
Cold Medina" de Tone Löc (1989) o "Mentirosa" de Melow Man Ace
(1989), este último un MC de origen cubano ex-integrante de DVX, luego se
transformó en Cypress Hill, se convertían en hits en la radio local. En 1991 es
lanzado Caló, proyecto que sus promotores venden como una agrupación de rap,
aunque era casi tan prefabricado y falso como Timbiriche y al poco tiempo se
dedica a hacer baladas pop. El éxito relativamente pasajero de este concepto,
así como, un año antes, el de los bufonescos raperos estadounidenses MC Hammer
("Can't Touch This") y Vanilla Ice ("Ice, Ice, Baby"),
además de la aparición en la radio comercial de los primeros hits de rap en
español: "Te acuerdas" y "Mi abuela", de los
puertorriqueños Vico C y Wilfred & La Ganga, "Rico, suave" del
ecuatoriano Gerardo, y, en una tendencia más dancehall, "Te ves buena"
del panameño El General, todos estos precursores del insulso salsa-rap de
Proyecto Uno, Ilegales y otros más, contribuyen a que el público mexicano tenga
una idea distorsionada de lo que es el rap, percibiéndolo sólo como una música
vacía, para pasar el rato. Sin embargo, paralelamente un sector del subterráneo
comienza a identificarse con el trabajo de estadounidenses de origen hispano
como Kid Frost o Cypress Hill, cuyas letras describían la difícil vida en los
barrios duros de Los Angeles, siendo una referencia que tenía más que ver con la
verdadera esencia del hip-hop; mientras otros profundizaban en la obra de
grupos fundamentales para este género, como Public Enemy, N.W.A. o Wu-Tang
Clan. Este auge del rap en los albores de los noventa genera la aparición,
entre 1990 y 1991, de una nueva generación de agrupaciones mexicanas, entre las
que estaban Speed Fire, las primeras versiones de Rapaz y V.L.P. (o Viva La
Paz), y Nasty Style, cuyo líder terminaría integrándose tiempo después a
V.L.P..
En 1992, surge en la zona de Ciudad Satélite, en la periferia
capitalina, Camposanto, la primera banda mexicana que fusionaba el rock con el
rap, lo que les ganó en su momento todo tipo de improperios por parte de un
sector del público rockero, sin saber que eran pioneros de una tendencia a la
que con los años se iban a sumar Punto Rojo, Radical Sista, La Flor del Lingo,
Molotov, Resorte, y un largo etcétera. También en 1992, el desaparecido sello
AMS edita el cassette Real música rap, un EP de cinco canciones de Sindicato
del Terror que se convierte en la primera grabación oficial de rap mexicano,
siendo secundada en 1993 por la cinta EP Como estás feo de Speed Fire, conjunto
de Tlalnepantla, Estado de México, que algunos años después se pasaría al pop
comercial. También en ese 1993 comienza a aparecer la generación actual de
raperos nacionales: en Guadalupe y Escobedo, Nuevo León, en el área
metropolitana de Monterrey, surgen Vagabundos Underground y Jumping &
Dancing, que luego cambió su nombre a Controversia Funk; y en Cd.
Nezahualcóyotl, Estado de México, Brown Society (Sociedad Café); ya en 1994
emerge, también de Neza, Big B (en ese entonces MC Oskar), luego creador del
efímero Crazy Latin Batos, antecedente de Simple To Brown, conjunto que en 1995
fue rebautizado como Petate Funky; en el puerto de Veracruz debuta MC King
Siniestro (ahora Thateron de Skandhas); en Mérida Er-DJ Lo-Q-Tor, quien poco
después cambió su nombre a Padre Anderson; en Gómez Palacio, Durango, Boca H,
ahora parte de Caballeros del Plan G; y en Guadalupe A.C. Sinoz. En 1995 siguen
sumándose nombres: Kartel Aztlán, en la Ciudad de México, Crimen Urbano en
Ecatepec, Estado de México, y Gente Loca en Tampico-Madero, Tamaulipas. Es
entonces que llegamos a un momento que marcó un antes y un después en el
devenir del rap local: la grabación y edición para la trasnacionalcon la
transnacional PolyGram de Mucho barato..., el primer disco de Control Machete,
trío de músicos de rock de Monterrey que formaron un grupo de rap cuando este
género estaba en el más profundo subterráneo y olvidado por las grandes
compañías disqueras. Programado originalmente para fines de 1996, este álbum,
editado a inicios de 1997, consigue una repercusión masiva, logrando captar
adeptos para su propuesta tanto entre el público de rock, como en el de pop y
en el pequeño pero creciente núcleo de seguidores del rap. Luego de este
suceso, la industria musical se apresura a contratar a algunos exponentes de
rock-rap y rap, para lanzar sus grabaciones lo más rápido posible y aprovechar
la fiebre provocada por la tripleta que integraban el DJ y productor
"Toy" Hernández, y los MCs "Pato" Chapa y Fermín
"IV" Caballero, pero no lo consiguen. Los netamente raperos que
editan sus albumes debuts ese mismo año son tres, todos mexiquenses: los
renovados V.L.P. y Rapaz, y La Cuarta Cuadra, originalmente conocidos como Star
Fire. A comienzos de 1999, aparece el segundo disco de Control Machete,
Artillería pesada presenta..., al que se suma la ópera prima de los chiapanecos
Atazta, y el anuncio de la firma con la multinacional EMI de Chicalangos, fugaz
proyecto de MC Lu-k y El Enfermo de Sociedad Café, y Petate Funky, aunque,
luego de algunos cambios gerenciales en esa empresa, a ambos grupos les
cancelaron la edición de sus discos y los congelan dos años. El 15 de agosto de
ese 1999 tiene lugar el primer festival nacional de Hip-Hop ¡Viva el Mexside!,
evento gratuito, que desafortunadamente no se ha vuelto a realizar desde
entonces, con sede en el Parque Ecológico 18 de Marzo de la Ciudad de México y
en el que se reunieron, sin contar con una gran difusión, alrededor de 3 mil
personas para ver a los mejores MCs, DJs, graffiteros y b-boys del país,
demostrando el gran potencial de esta subcultura urbana. A fines de ese mismo
año, Control Machete anuncia que entrará en un in pace indefinido, poniendo
fin, de paso, a la breve euforia por el rap local en el mainstream. Poco antes
de acabar 1999 aparecen dos producciones que marcan el inicio de un nuevo
capítulo para el rap mexicano, una etapa en la que se tenía que volver a
empezar desde abajo, regresando a las raíces, a la independencia, enarbolando
la bandera del verdadero rap callejero: el cassette Poniendo la "G"
en el mapa, del conjunto Ce Cen Cem-BocaH (luego rebautizado como Caballeros
del Plan G), que es la primera producción autogestionada en la historia del rap
nacional; y el disco Emergiendo, el primer título del subsello Rapza, creado
por el periodista musical Ricardo Bravo y Arturo Menéses, directores,
respectivamente, de las disqueras independientes Discos Histeria Colectiva y
Discos Misha, el cual a la fecha suma ya una decena de albumes editados. Con
esta nueva filosofía aparecen en el 2000 dos acoplados: el primero, Vieja
Guardia, lo sacó un colectivo capitalino-mexiquense de grupos y solistas de rap
y dancehall, hacedores de líricas en las que predomina lo lúdico, encabezado
por Petate Funky, Kartel Aztlán, A.N.E.R. Cu-Huectul, dueto formado por dos
ex-integrantes de V.L.P., MC Lu-k y Sabotaje Mexica, mismo que a partir de este
lanzamiento se vuelve también un sello disquero que en 2002 edita otras dos
producciones: los albumes debuts de Petate Funky y Kartel Aztlán. La otra
compilación se titula RApZA -Lo mejor del rap subterráneo mexicano-, y es el
inicio de una colección, de la que en 2001 sale el tomo 2, en el 2002 el 3 y en
2003 se tiene programada la aparición del 4 y 5, que ha venido presentando
muestras del trabajo de varios de los más importantes exponentes de rap del
país, convirtiéndose en un documento interesante, valioso, en el referente de
un movimiento vivo y en constante crecimiento y expansión. El perfil de esta
serie abarca en su mayoría propuestas con letras de conciencia o que retratan
la cruda realidad de las calles, y entre los participantes figuran por igual
pilares de la escena actual, como Sociedad Café, que consolidó su posición como
puntal del rap subterráneo con la edición de los dos tomos de Varrio Vida (en
2001 y 2002, respectivamente), Caballeros del Plan G, Vagabundos Underground,
Controversia Funk, Padre Anderson, Crimen Urbano, Gente Loca y Skandhas; que
otros un poco más recientes, pero también importantes, como Northsiders, La
Otra Escoria, Microphonk, Arzola, Bastardoz, Tha Clika y Van-T; grupos jóvenes
pero prometedores, como Mexican Fusca, Milicia Callejera, Secreto, La Rivera (o
River Side), Tavo Ice, Dyktadores, Diletantes, Divina Konexión, República del
Funk, 69 Lokos, Fórmula MCA y Zabio; y hasta algunos ya desintegrados como
T.D.M. (dúo femenino también conocido como Ximbo y Malike), Aztec Soul y
Vándalos; todo esto teniendo como productores base a Krash, ex-Punto Rojo;
Piochaz, ex-La Flor del Lingo y Don K-Fe, líder de Sociedad Café. De esta
forma, entre realidades como la paulatina consolidación y crecimiento, aun en
medio de la más aguda crisis que haya vivido la industria del disco, de Rapza,
que pronto tendrá un sello hermano que se llamará TripleAche; proyectos, como
el de que G-Locos y G.R.I.F.A., los crews y las marcas que Caballeros del Plan
G y Gente Loca, respectivamente, ponen a sus discos, se conviertan en sellos
independientes que editen albumes de otros grupos; o el inminente lanzamiento
del portal www.rapmexicano.com; así como uniones de MCs como Life Style Family
o El Magisterio, en la Ciudad de México; o Artillería Pesada y La Real Academia
de la Rima en Monterrey, o ideas aun más ambiciosas de integración como Mexside
Familia; el rap mexicano ha venido creciendo poco a poco, y para muestra baste
decir que en 2000 y 2001 se editaron formalmente cinco discos por año, en 2002
nueve, y que, si los planes más realistas se cumplen, en 2003 aparecerán no
menos de doce, entre ellos el que significará la primera incursión de un
exponente del rap nacional en una disquera transnacional, sin contar la de
Fermín IV como solista, desde Control Machete: Cartel de Santa, un grupo que
originalmente tocaba rock-rap. Lo mejor está por venir.

